Cuesta cambiar nuestra forma de alimentarnos y hacer cambios en nuestro estilo de vida. Cualquier proceso de cambio implica transformaciones en muchos aspectos. En nuestros hábitos de vida (la alimentación, el deporte, el descanso, las relaciones, etc.) reflejamos la persona que somos. Y, por ello, no se consigue cambiar de un día para otro.

 

Como explico en el libro “Cómo aplicar el método del plato“, hay que ser conscientes de que nuestros hábitos dependen en gran medida del contexto psicosocial que hemos vivido y vivimos actualmente, que en muchos casos no depende de uno mismo (entorno social, familiar, jornada laboral, industria del entretenimiento, industria alimentaria, etc.). No quiero con esto victimizar, pero sí que creo que hay que ser consciente de que esto es una realidad. Cambiar o mejorar los hábitos implica, en muchos casos, remar contracorriente, que hay aspectos que cuestan cambiar, modificar y por eso de primeras no podrás con todo.

 

Pero no implica que no puedas.  Simplemente necesitas tiempo, recursos y herramientas personalizadas para ir incorporando poco a poco aquellas cosas que quieras cambiar.  Recursos y herramientas que podrás encontrar en mi libro.

Con pequeños cambios en el día a día puedes conseguir resultados extraordinarios en el futuro.

En este articulo que he participado con TELVA te hablo más sobre este tema.

Empieza por aquello más fácil, más asequible, dale un espacio en el día a día a ese cambio,  planifica cómo y cuándo lo vas a hacer, qué necesitas para hacerlo, qué recursos, recordatorios o herramientas necesitas tener a mi alcance. Cuando los tengas más afianzados, comienza con otros cambios.